Sacramento
Cierro mis ojos, junto mis manos
como bendición tu fervor
parte del fuego secreto
Inhalo tu olor sobre mi piel
abrimos los ojos en concierto
un canto celestial
Nuestras almas
consagradas como un tesoro
en la casa blanca de los sueños
Derramo en tu agua la ofrenda
de tu boca bebo lo divino
sacias mi sed, me embriagas
Al ritmo del roce alucinamos
hacemos música bailamos
por fortuna y por gracia
El amor nos dejará aturdidos
cuando rompa nuestros muros
con mimos asombrosos.